jueves, 26 de enero de 2017

TENEMOS QUE SER LUZ PARA EL MUNDO

"Vosotros sois la luz del mundo"

La invitación que hace Jesús en el sermón del monte (Mt 5) a ser sal de la tierra y luz del mundo, viene precedida por las bienaventuranzas. El camino hacia el Reino es camino de felicidad, de gozo. Nosotros que hemos recibido este anuncio, y que andamos por este camino, estamos llamados a ser testigos. Es una invitación acompañada de advertencias: si la sal se vuelve sosa… No se enciende una lámpara y se esconde debajo del celemín…Lo que recibimos hemos de anunciarlo, si no se hace anuncio, nuestro propio vivir se convierte en insípido y falto de luz.
Pero no somos los dueños de la luz; Cristo es la luz (Jn 1,9) nosotros sólo intentamos reflejar esa luz recibida. Estamos llamados a iluminar este mundo nuestro, sabiéndonos iluminados por el amor del Padre manifestado en Jesús, y habitados por el Espíritu. Sólo podemos iluminar saliendo al encuentro del otro, de los otros, poniéndonos a caminar al lado de los hombres: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez los gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo” ( GS 1).
Hemos de evitar la tentación de querer deslumbrar en lugar de iluminar; Iluminar no es deslumbrar, la luz como la sal es humilde sirve si no se deja ver demasiado, si no busca los primeros planos, si no le asusta desaparecer.
Nuestra vocación a ser luz, es una llamada personal que toca a la libertad personal pero es también una llamada comunitaria, fraterna, a vivirlo en plural como nos dice Jesús: “Vosotros sois…Vosotros sois…”
Tenemos que ser LUZ para el mundo, tenemos que tratar de imitar a quien seguimos, Jesucristo, a la manera de Francisco de Asís.
Francisco de Así ¿fue luz para el mundo?
Si eres franciscano seglar, si conoces la REGLA de la OFS seguro que encontraras estas palabras.

PAZ  Y  BIEN