sábado, 28 de julio de 2018

 

IV JORNADA FRANCISCANA



Orden Franciscana Seglar
Fraternidad Nacional de España

Madrid, 30 de septiembre, de 2018

A todos los hermanos y hermanas de la Orden Franciscana Seglar, de Cru-Se y de la JuFra

¡Queridos hermanos!
¡Qué el Señor os dé su paz!
Este año celebramos el 40 aniversario de la Regla de la Orden Franciscana Seglar, aprobada por el Beato Papa Pablo VI el 24 de junio de 1978, con su carta "Seraphicus Patriarcha".
La Regla es un precepto de vida para nosotros, franciscanos seglares, pero también es un documento de gran inspiración para los miembros de la JuFra, si quieren seguir a Cristo siguiendo los pasos de San Francisco. Por eso esta carta también va dirigida a los hermanos y hermanas de JuFra.
La Regla es un regalo, un tesoro de Dios, una llamada, una inspiración y un instrumento de vida y paz que muestra cuán grande es el amor de Dios y de la Iglesia para la Orden Franciscana Seglar.
Es algo que no se puede comprar. Y como dijo San Juan Pablo II "es un verdadero tesoro en sus manos, está de acuerdo con el espíritu del Concilio Vaticano II y responde a lo que la Iglesia espera de ustedes". Así que tenemos que dar las gracias por este don, dar las gracias a Dios y a la Iglesia.
Esta llamada de Dios ha sido insertada en nuestra Regla "sean poseedores de la bienaventuranza eterna", ¡Vivamos de una manera que nos lleve a la santidad!

Celebrar nuestra Regla es hacerla vivir, solo así seremos fieles a la propuesta de Jesús, que nos invita a amarnos cada uno como hermanos. Francisco de Asís nos dio el ejemplo de la gracia y de la conversión como un gran regalo que nos compromete a que sigamos el camino franciscano con coraje y amor.
Nuestra Regla, que es verdaderamente franciscana, nos ayuda a descubrir cómo vivir nuestra vocación cada día, como debe ser nuestra vida cotidiana. La Regla, debe inspirarnos en cada momento de nuestra vida y aumentar nuestra conversión en Cristo.
La vida de un franciscano seglar no es una vida uniforme (Igual para todos), no. Somos diferentes y tenemos que levantar la cabeza, abrir los ojos y mirar a nuestro alrededor. ¡Descubramos la riqueza de Dios y la riqueza de nuestra vocación! La Regla no quiere conformarnos, sino unirnos dentro de nuestra diversidad.
Vivamos nuestra vocación en la Iglesia, en la sociedad, entre los pobres, entre los necesitados y los marginados del mundo, entre nuestros seres queridos, en el trabajo y en la fraternidad, respetemos la naturaleza y, por último, vivamos nuestra Regla reflexionando sobre el mismo carisma y la misma vocación.
Cual manantial en un bosque verde, una nueva vida siempre brota de la Regla. Así ha sido durante siglos. Sin embargo, los años pasan y el carisma franciscano sigue siendo el mismo, sigue siendo válido y debe vivirse más que nunca. El Beato Papa Pablo VI, escribió "Estamos felices de que el ‘Carisma Franciscano’ sea hoy una fortaleza para el bien de la Iglesia y de la comunidad humana.
Han pasado algo más de 800 años, pero la belleza y la alegría de la vida franciscana son siempre las mismas. Han pasado 40 años de estas frases del Papa Pablo VI y, la belleza y la alegría de la Regla no se han desvanecido en las nebulosas del tiempo.
Debemos recordar a aquellos que trabajaron de forma intensa para lograr esta Regla, lo que también significó una renovación de la Orden. Recordemos a esas hermanas y esos hermanos, que iniciaron esta renovación, en primer lugar, Manuela Mattioli, que fue la primera Ministra General de la OFS, los Ministros Generales de la Primera Orden y de la Tercera Orden Regular, que siempre han apoyado este arduo trabajo con dedicación e ilusión y a todos
aquellos hermanos y hermanas de una extensa lista, que de alguna forma contribuyeron a darnos esta Regla, como modo de vida evangélica y franciscana.
CONCLUSIÓN
En la Biblia, cuarenta años a menudo significaba un período de tiempo que separaba dos épocas o etapas distintas. Por ello os pido, que estos cuarenta años que nos han precedido, sirvan como un periodo de renovación personal y de seguimiento de la fe en Cristo Resucitado, al estilo de San Francisco y también, como el comienzo de una etapa en la que la Orden Franciscana Seglar, que en su condición Secular es única y verdadera Orden en la Iglesia, siga su vocación más comprometida cumpliendo de esta manera, su misión en la Iglesia y en el mundo de una manera más visible "provocando con este cambio radical interno a que todos nosotros seamos Evangelio vivo con nuestra conversión".
Con cariño fraternal. Vuestro ministro y hermano.
Antonio Álvarez


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